Crucio
Hace más de un mes compré un Kindle. Mientras veía el catálogo de su servicio tipo Netflix de libros vi que tenían la saga de Harry Potter, asi que decidí bajar el primero y asi estrenarlo.
Ayer terminé “Harry Potter y las Reliquias de la Muerte”.
Aunque no estuve leyendo día y noche, si sacaba el aparatito (jeje) cada que podía para avanzar por lo menos una página de las novelas.
Las leí traducidas al Español de España y joder, las que lías para no mandar a la mierda el libro cada que lees esas palabras que sólo a los coleguillas de allá se les podían ocurrir.
Y, aunque es muy pronto para decidir mi favorito, el 5 y 6 están entre los que más disfrute.
Llego a entender porque la gente le tiene tanta pasión a este mundillo, es encantador sumergirte en Hogwarts, Hogsmeade y hasta en el número 4 de Pivet Drive (que justo acabo de investigar que también existe en nuestro mundo) para acompañar al buen Jarras (2 much butterbeer) y sus dos compañeritos en aventuritas dignas de 7 películas, de las cuales sólo he visto la 3 y recuerdo fragmentos de la 4. Tan pronto acabe el semestre y el sufrimiento me aventaré un buen maratón de ellas.
Lo que menos me gustó es el esquema que siguen los primeros 6 libros: Los Dursley chingan un poquito a Harry, algo medianamente emocionante pasa en el transcurso de Pivet (o La Madriguera) a Hogwarts, el ciclo escolar en este mismo donde se ganan o pierden puntos y partidos de Quidditch, al final algo terrible pasa que amenaza la vida de medio mundo, duelos, revelaciones, frases dignas de tatuartelas junto un infinito yyyy… vuelta a casa a lavar trastes. Cansa un poco al final que no se trate de cambiar un poco la fórmula. Pero meh, lo perdono.
También hay algo sobre la evolución del pensamiento de Harry, que depende del día se me hace una genialidad de las literatura juvenil, o simple suerte. Pero eso será otro día. Mañana toca Álgebra a las 12:00.
Calificación tentativa: 8.8 / 10